Altahay

C O N C I E R T O   P A R A   T I M P L E   Y   O R Q U E S T A 

A l t a h a y, palabra aborigen que definía el arrojo y la valentía ante
situaciones de riesgo por parte de los antiguos guanches, da título a
este Concierto para Timple y Orquesta.
Esta obra nace a raíz de conocer a Benito Cabrera en la Navidad del 97,
quién en el transcurso de la conversación me pidió que compusiese una obra
para éste instrumento .
Un concierto para Timple ha sido una de mis grandes ilusiones desde hace
unos cuantos años, concretamente desde que empezaba a enlazar mis
primeros acordes.
Lo cierto es que empezó a tomar forma a finales de Febrero del 98, con la
inestimable ayuda de un Timple que había comprado hacía algunos años para
decorar mi estudio.¡Nunca un instrumento barato me fue tan útil!.
A principio de Marzo llamé a Benito para comunicarle que le había
tomado la palabra y que ya tenía un pequeño borrador, una idea en versión
de piano.En el verano del 98 la obra estaba prácticamente concluida.

El Concierto en si encierra toda una Altahay aventura, un riesgo que por
parte de Benito se traduce en una apuesta por un lenguaje muy distinto al que
tradicionalmente él viene ejerciendo como interprete, así como una partitura repleta
de cambios rítmicos y de nuevas armonías para sus oídos. Por mi par te, el debut de mi primer concierto con la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Compuesto para ser interpretado
sin interrupción a diferencia del clásico concierto basado generalmente en movimientos
independientes, Altahay sigue conservando los distintos caracteres así como las cadencias,
es decir, el solo absoluto que toca el solista sin acompañamiento y en el cual se pone de manifiesto su virtuosismo instrumental, que en un primer caso es utilizada como transición
entre los dos grandes bloques de que consta la obra y en un segundo, como preámbulo a la coda final.
La temática utilizada en este concierto parte de dos fuentes características, en primer lugar el que genera la propia naturaleza del instrumento, y en un segundo el ámbito musical
en el que se ha desarrollado y enraizado, es decir, el folclore canario La particular disposición de sus cinco cuerdas al aire - (sol4, do5, mi4, la4, re 5) –rasgadas en sentido quinta primera,
pro p o rcionan el tema inicial de la obra a las que suceden en su desarrollo otras direcciones o altern a ncias, enriqueciéndose aún más con la utilización de la c ejilla . Pasajes cromáticos, intervalos simples y compuestos proporcionan a la obra las distintas variaciones de estos elementos, así como la utilización de este rasgado como elemento meramente rítmico,
tal y como sucede en los acompañamientos de este instrumento en nuestra música popular.
La sección central se inicia tras un tutti e n “ fortísimo ”, resolviendo en una larga pedal que inician los contrabajos junto a un agitado timple que busca impetuosamente el sosiego.
Esta parte, más lírica, incorpora en tempo lento variaciones del tema inicial, así como los elementos que van a generar el bloque final .
Desarrollado en seis episodios –sección central– es un momento en el que a excepción de el primero y el último el timple tiene un pro t a g o n i smo relajamiento orquestal y personal,
particularmente hacia el instrumentista. A partir del tercer episodio se incorpora el piano en cluster col ditto, para iniciar un diálogo con el timple que previa escordatura (mi4 por el re4) culmina con el momento más denso de la obra en cuanto a textura orquestal. La ejecución de cuatro rítmicas negras nos re c u e rdan el p reámbulo de una “isa” y que en Altahay abre las puertas a citas muy populares, como la “polka”, la “seguidilla” y la mencionada “Isa”. Todas
q u i e ren abrirse camino al mismo tiempo al inicio del segundo bloque, emergiendo de ese caos una pequeña célula rítmica junto a su contrapunto,ambos predominarán hasta
la llegada de la última cadencia, antesala de una “ presta” y brillante coda final y en el cual encontraremos un rítmico recuerdo a una Isla personalmente muy particular, “La Gomera”.

Emilio Coello Cabrera
2001

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